La dueña de parte de la cadena Musimundo pidió concurso preventivo para reestructurar sus deudas
La empresa CARSA S.A., propietaria de una parte de la cadena de electrodomésticos Musimundo, solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores con el objetivo de reorganizar su situación financiera y evitar una cesación de pagos. La presentación fue realizada ante la Justicia de Chaco y comunicada oficialmente a la Comisión Nacional de Valores (CNV), en un contexto de crecientes dificultades económicas para la compañía.
La firma, que actualmente administra algo más de 50 sucursales concentradas principalmente en el norte de Argentina, ya había atravesado un proceso similar en 2018. En esta oportunidad, la empresa argumentó que la medida busca preservar la continuidad de las operaciones, proteger los activos y abrir una instancia de negociación ordenada con los acreedores mientras continúa funcionando.
Un escenario financiero complejo
El pedido judicial se produce tras un marcado deterioro de las cuentas de la empresa. De acuerdo con distintos informes financieros, CARSA acumula un elevado nivel de endeudamiento y en los últimos meses registró cheques rechazados por falta de fondos, además de enfrentar una caída sostenida de la rentabilidad. Entre los factores que explican la crisis aparecen la retracción del consumo, la reducción de los márgenes comerciales, el aumento de la competencia y las dificultades para sostener el capital de trabajo.
En paralelo, la compañía venía evaluando distintas alternativas para obtener liquidez, entre ellas la venta de parte de su red de sucursales. En el mercado también trascendieron negociaciones para una eventual transferencia de locales a otros operadores del sector, aunque hasta el momento no se concretó ninguna operación.
CARSA llegó a operar más de un centenar de puntos de venta y a emplear a más de 2.000 trabajadores durante su etapa de mayor expansión. Sin embargo, en los últimos años redujo significativamente su estructura comercial, en línea con los cambios que experimentó el mercado de electrodomésticos, donde el crecimiento del comercio electrónico y la menor afluencia de clientes a los locales físicos modificaron el negocio tradicional.
La apertura del concurso preventivo no implica el cierre automático de la empresa ni de las sucursales que continúan en actividad. Si la Justicia admite la solicitud, comenzará el proceso previsto por la legislación argentina para verificar créditos y negociar un acuerdo con los acreedores. El resultado de esa instancia será determinante para definir el futuro de una de las compañías históricas del sector minorista de electrodomésticos en el país.