Un Gran Jurado de Miami evalúa si la conducción de la AFA cometió corrupción en Estados Unidos
Un Gran Jurado de Miami inició una ronda de audiencias testimoniales confidenciales para determinar si autoridades de la AFA y sus socios comerciales cometieron actos de corrupción en Estados Unidos, en el marco de una investigación que involucraría al FBI. Bajo sospecha por movimientos financieros a través del sistema bancario estadounidense están el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia; el tesorero, Pablo Toviggino; Diego Lucero, y el empresario Javier Faroni.
La citación judicial
El Gran Jurado convocó a un número reservado de testigos para las 9 de la mañana, hora del este, en una subpoena emitida a pedido de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida y el Departamento de Justicia. El texto de la citación es contundente: «Presente todos los registros relacionados con TourProdEnter, todas y cada una de las comunicaciones con Pablo Toviggino, Claudio Tapia, Diego Lucero y Javier Faroni». Los fiscales Michael Berger, de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida, y Patrick Gushue, del Departamento de Justicia, investigan dos posibles delitos: lavado de activos y fraude bancario.
La ruta del dinero
El foco de la investigación está puesto en TourProdEnter LLC, la sociedad de Faroni y su esposa, Erica Gillette, que desde 2021 habría recaudado y administrado cerca de 300 millones de dólares provenientes de contratos por partidos amistosos y vínculos comerciales con empresas como Adidas y Warner. Según la investigación, ese dinero se movió a través de cinco bancos —JP Morgan, Citibank, Bank of America, Synovus y PNC Bank— y de al menos diez empresas fantasmas, por lo que no se descarta que también sean citados los responsables de esas cuentas bancarias.
Un proceso sin plazos
Los fiscales buscan certificar la ruta completa del dinero antes de que el Gran Jurado resuelva sobre las eventuales responsabilidades penales de Tapia, Toviggino, Lucero y Faroni, determinando los montos desviados, las cuentas utilizadas y los destinatarios finales. La estrategia contempla un extenso listado de testigos, con la posibilidad de que alguno de ellos pase de esa condición a la de imputado y, luego, a la de colaborador de la Justicia si aporta información a cambio de reducir una eventual condena. El Gran Jurado delibera a puertas cerradas y sin plazo definido.