agosto 16, 2026

Ciencia

Lograron las imágenes más nítidas del Sol de la historia y descubrieron olas de plasma nunca antes vistas

Un equipo internacional de científicos, utilizando el Telescopio Solar Daniel K. Inouye en Hawái, logró captar imágenes de la fotósfera solar con la resolución más alta jamás obtenida y descubrió un fenómeno que hasta ahora solo existía en la teoría: diminutos vórtices de plasma que se comportan como olas en miniatura sobre la superficie del Sol. El hallazgo fue publicado en la revista Nature y podría cambiar la comprensión de la actividad solar y su impacto sobre la vida en la Tierra.

Un fenómeno hasta ahora solo teórico

El equipo científico, encabezado por el Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos y con la participación del Instituto Max Planck de Alemania, centró su observación en una región magnéticamente activa de la fotosfera, cerca de una mancha solar. Allí lograron identificar estructuras giratorias de apenas 20 kilómetros de ancho que se comportan como olas rompiendo en el mar: según el Instituto Max Planck, distinguir estos minúsculos remolinos equivale a identificar una moneda de un euro desde 180 kilómetros de distancia. Estas formaciones se denominan inestabilidad de Kelvin-Helmholtz (KHI) y surgen cuando dos fluidos se deslizan uno junto al otro a velocidades diferentes, generando vórtices y estructuras onduladas. El fenómeno ya era conocido en la dinámica de fluidos —se observa en lagos, en nubes y en la atmósfera de Júpiter y Saturno—, pero por primera vez fue confirmado experimentalmente en la fotosfera del Sol.

La clave para entender la energía y el magnetismo solar

«La inestabilidad de Kelvin-Helmholtz (KHI) es una forma muy eficiente que tiene el Sol de descomponer los grandes flujos de plasma en movimientos más pequeños», explicó el doctor en astronomía David Kuridze, autor principal del estudio y astrónomo asistente del Observatorio Solar Nacional. «Cuando hay KHI en el sistema, resulta mucho más fácil desencadenar una cascada de energía hacia escalas microscópicas diminutas, y una vez que la energía alcanza esas microescalas, puede liberarse fácilmente en forma de calor. Por lo tanto, encontrar KHI en toda la superficie solar nos proporciona una pieza clave que faltaba en este rompecabezas», agregó. Según el investigador, estos microeventos «influyen más en la estructura térmica y magnética del Sol que las erupciones masivas y poco frecuentes», ya que el magnetismo solar «está fundamentalmente determinado por estos eventos a pequeña escala, que en última instancia impulsan el clima espacial que afecta la infraestructura tecnológica de la Tierra».

Por qué la corona es más caliente que la superficie

El hallazgo también ayuda a esclarecer uno de los grandes enigmas de la física solar: por qué la corona, la atmósfera exterior del Sol, es mucho más caliente que su superficie visible. Thomas Rimmele, del Observatorio Solar Nacional, indicó que «la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz puede ser un mecanismo que contribuya al calentamiento de la atmósfera exterior del Sol y forme parte de la solución al antiguo enigma de por qué está mucho más caliente que su superficie». Las observaciones del telescopio Inouye, que cuenta con un espejo de 4 metros y un sistema de óptica adaptativa, coincidieron casi a la perfección con simulaciones informáticas avanzadas realizadas en paralelo.

Un avance con impacto más allá de la astrofísica

Nour Rawafi, científica del proyecto de la sonda solar Parker de la NASA, subrayó la importancia del descubrimiento: «Esto abre una ventana completamente nueva al Sol, y espero que le sigan muchos más descubrimientos transformadores». Los especialistas coinciden en que comprender los eventos a microescala es clave para descifrar el comportamiento global del Sol y mejorar la predicción del clima espacial, con consecuencias directas para la seguridad tecnológica, ya que satélites, redes eléctricas, GPS y comunicaciones globales dependen de esa estabilidad.