Cuál es el riesgo sísmico real en Argentina tras los terremotos de Colombia y Venezuela
El sismo de magnitud 7,4 registrado en Colombia, a seis semanas del doblete sísmico de Venezuela, reavivó la pregunta sobre la posibilidad de un evento similar en territorio argentino. Especialistas y organismos locales coinciden en que los terremotos de los países vecinos pertenecen a contextos tectónicos diferentes, pero advierten que el país mantiene áreas con alto potencial de actividad sísmica, en particular sobre la franja cordillerana del centro-oeste.
San Juan y Mendoza, las zonas de mayor peligrosidad
Según el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), Argentina se divide en cinco zonas de peligrosidad, de la 0 a la 4, en función de la probabilidad de registrar movimientos intensos del suelo. El área de mayor peligrosidad, clasificada como zona 4, abarca el sur de San Juan y el norte de Mendoza, e incluye sectores urbanos densamente habitados, donde las normas de construcción exigen estándares sismorresistentes más estrictos.
«Siempre se mantiene la zona de mayor peligrosidad sísmica hacia el oeste, en las provincias de San Juan y Mendoza. Según el INPRES, las zonas de mayor peligrosidad están localizadas hacia el sur de San Juan y el norte de Mendoza», señaló Gustavo Ortiz, geólogo, sismólogo y director del Observatorio Sismológico CONICET-UNSJ de San Juan. El especialista explicó que, aunque existen otras áreas con sismicidad elevada, la mayor parte de los terremotos devastadores del país tuvo epicentro en ese corredor andino. Entre las zonas relevantes también figuran el centro de Mendoza, el norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y parte del noroeste de San Luis, además de fallas activas en las sierras riojanas de Famatina, Velasco y Ambato, el Valle de Lerma en Salta, la Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes.
Por qué los sismos de la región no aumentan la amenaza local
«No aumenta el riesgo en Argentina lo ocurrido en Colombia», sostuvo Ortiz. Si bien todos los países mencionados están sobre la placa sudamericana, el contacto con placas diferentes —la placa Caribe en Venezuela y la placa Nazca en Colombia— determina contextos tectónicos independientes. El sismólogo aclaró que solo los terremotos en Chile, por su proximidad y pertenencia al mismo sistema tectónico, tuvieron potencial para disparar sismos en el oeste argentino: existen antecedentes de correlación entre grandes movimientos en la Patagonia chilena y réplicas en San Juan y Salta.
La explicación del riesgo argentino está en la subducción, el fenómeno por el cual la Placa de Nazca se introduce por debajo de la Placa Sudamericana y genera acumulación de energía en la corteza terrestre. «Para nuestro caso, en toda nuestra cordillera de los Andes tenemos documentados grandes eventos sísmicos, no de magnitudes como las de Colombia, pero magnitudes cercanas a los 6 grados para el caso de San Juan», precisó Ortiz. El INPRES señala que el 80% de los eventos sísmicos del país ocurre a más de 100 kilómetros de profundidad, mientras que el 20% restante se origina a menos de 40 kilómetros: son estos últimos los que históricamente causaron los mayores daños.
Antecedentes históricos y límites de la predicción
Dos terremotos marcaron la historia nacional: el de Mendoza en 1861, que destruyó la ciudad y provocó miles de muertes, y el de San Juan en 1944, considerado el episodio sísmico más grave del país, con cerca de 10.000 víctimas fatales. Más recientemente, en 1977, San Juan registró un inusual doblete sísmico, dos terremotos principales separados por treinta segundos. En Venezuela, el reciente doblete se produjo con apenas 39 segundos de diferencia; según el geólogo Andrés Folguera, investigador de la UBA y el CONICET, esto sucede cuando un primer sismo modifica las tensiones en la región y activa una falla vecina. Folguera sostuvo además que «la historia sísmica argentina confirma que los terremotos destructivos se concentran en áreas donde la interacción entre la Placa de Nazca y la Sudamericana activa fallas profundas y superficiales».
La ciencia no puede anticipar cuándo ocurrirá un sismo relevante. «Es imposible predecir los eventos sísmicos. La única certeza es que el nivel de alerta siempre se debería mantener», afirmó Ortiz. Alejandro Giuliano, ex director del INPRES, había indicado que «las sierras del oeste argentino y sectores del noroeste presentan condiciones para movimientos importantes debido a la presencia de fallas activas».
Mapas, construcción y monitoreo permanente
El mapa de peligrosidad sísmica nacional fue renovado en 2022 tras cuatro décadas e incorpora datos recabados desde 1471. Indica que todas las provincias argentinas presentan algún nivel de amenaza sísmica, incluso las alejadas de la cordillera, y orienta las exigencias de construcción y las políticas de prevención. «La construcción debería ser sismorresistente, y eso también va de la mano con el aumento o la tecnología que uno tiene», subrayó Ortiz, quien agregó que «los sistemas de alerta, en realidad, siempre deberían estar». En San Juan y Mendoza la arquitectura colonial fue completamente reemplazada tras los grandes terremotos, pero en el norte argentino persisten zonas vulnerables con construcciones antiguas.
El Observatorio Sismológico del CONICET en San Juan registra en tiempo real las ondas de eventos ocurridos en cualquier parte del mundo. En el caso del terremoto de Colombia, «nuestros sismógrafos captaron las ondas generadas por el terremoto, que si bien se perciben de mucho menor intensidad en la zona del epicentro, esos datos después se utilizan para estudios sismológicos», detalló Ortiz. Las estaciones nacionales están liberadas a la comunidad científica: «entonces, luego, sismólogos colombianos van a poder entrar a nuestro sistema para ver cómo fue percibido en otras partes, para poder detallar mejor cómo fue el evento». La onda de ese sismo llegó a San Juan 12 minutos después de ocurrido el evento.