Murió Jorge «Locomotora» Castro, excampeón mundial de peso mediano, a los 59 años
El excampeón mundial de peso mediano Jorge «Locomotora» Castro murió a los 59 años tras descompensarse en el Bingo de Morón, alrededor de la medianoche. Recibió primeros auxilios pero falleció en el lugar. Según el informe policial, tuvo una baja de insulina, ya que padecía diabetes; su compañero de streaming, Jonathan Di Primio, contó a Infobae que había sufrido un fuerte dolor de pecho antes de descompensarse.
Una carrera de 144 peleas
Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, el 18 de agosto de 1967, Castro hizo una de las carreras más prolíficas del boxeo argentino: 144 combates, con 130 victorias —90 por nocaut—, 11 derrotas y 3 empates. Empezó a boxear en su adolescencia, en su provincia, donde lo apodaron «Roña» por su estilo agresivo, y debutó como profesional el 14 de febrero de 1987. En diciembre de 1989 encabezó la velada con la que el Luna Park volvió a recibir al boxeo después de dos años, y en 1992 enfrentó en Estados Unidos a Roy Jones Jr., que por primera vez necesitó las tarjetas para ganar.
La «mano de Dios» en Monterrey
El 12 de agosto de 1994 conquistó en Buenos Aires el título mundial mediano vacante de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ante Reggie Johnson. Su pelea más recordada llegó el 10 de diciembre de 1994 en Monterrey, México: en la defensa ante John David Jackson, iba perdiendo y estaba al borde del nocaut cuando en el noveno asalto lo derribó con una izquierda y terminó ganando por nocaut. Castro bautizó ese golpe «La mano de Dios», y la revista Ring Magazine eligió el combate como la Pelea del Año. Perdió el título el 19 de diciembre de 1995 en Tokio ante Shinji Takehara. Después peleó dos veces con Roberto Durán en 1997 —una victoria y una derrota—, buscó sin éxito un título crucero y en 2005 sobrevivió a un grave accidente de auto. Se retiró en 2007. En 2000 recibió el Premio Konex como uno de los cinco mejores boxeadores de la década.
El trabajo en los barrios
En los últimos años vivía en Morón, donde trabajaba en la apertura de un centro comunitario, y desde la pandemia sostenía comedores y merenderos en Lomas de Zamora. «Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos», había dicho sobre ese trabajo.
