Solo Empanadas entró en concurso preventivo con una deuda de $5.334 millones y 230 cheques rechazados
La Justicia abrió el concurso preventivo de Divaflo SRL, la empresa que controla las marcas Solo Empanadas, Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas, luego de que la firma reconociera que ya no puede afrontar regularmente sus obligaciones. El proceso tramita en el Juzgado Civil y Comercial de San Martín y fue presentado como un gran concurso, por el volumen del pasivo, la cantidad de acreedores y la dotación de personal.
Los números del colapso
En la presentación judicial, Divaflo reconoció un activo corriente de $2.382 millones frente a un pasivo de $5.334 millones, lo que deja un desequilibrio patrimonial de $2.952 millones. «El pasivo evidencia la imposibilidad material de afrontar la totalidad de las obligaciones vencidas y a vencer con los recursos disponibles», sostuvo la empresa en el escrito.
El deterioro también aparece en los resultados: la compañía pasó de una ganancia de $272 millones en 2024 a una pérdida de $3.961 millones en 2025, mientras las ventas retrocedieron de $10.572 millones a $9.705 millones (expresadas en moneda homogénea) y crecían los costos operativos y financieros. A eso se suma el peso del endeudamiento: la firma acumula 230 cheques rechazados por más de $1.000 millones y mantiene deudas bancarias por $3.845 millones. Entre sus principales acreedores figuran Banco Galicia con $825 millones, Banco Macro con $814 millones, Santander con $639 millones, Banco Nación con $582 millones, Supervielle con $540 millones, Banco Provincia con $388 millones y Garantizar SGR. Gran parte de esas obligaciones ya estaban clasificadas en situación 3 y 4, categorías que reflejan un elevado nivel de mora.
Una red de más de 160 franquicias
La historia de Divaflo SRL está ligada al crecimiento de las franquicias gastronómicas de bajo costo en la Argentina: comenzó a operar en 2000, en plena crisis económica, con un modelo basado en la producción centralizada y la expansión mediante franquicias. La sociedad quedó formalmente constituida en 2017, aunque ya llevaba años consolidando su estructura comercial. Según el expediente judicial, hoy abastece a más de 160 franquicias, cuenta con una planta industrial en Villa Lynch, una red logística propia con vehículos refrigerados y más de 100 empleados directos, además del entramado de franquiciados y proveedores que dependen de su actividad.
La mudanza que disparó la crisis
Divaflo ubica el inicio de sus problemas financieros en una decisión estratégica: trasladar toda su planta industrial para acompañar el crecimiento alcanzado. La fábrica original, sobre la calle República del Líbano, en Villa Lynch, había quedado chica frente a la expansión de la red, y la empresa se mudó a un establecimiento de mayor capacidad dentro del mismo partido de San Martín. Pero el proyecto demandó una inversión muy superior a la prevista: hubo que reacondicionar por completo el inmueble, construir cámaras frigoríficas, depósitos, sectores de empaque, circuitos sanitarios e instalaciones eléctricas de alta potencia, además de trasladar maquinaria y afrontar una interrupción parcial de la operatoria.
Una parte de esa inversión se financió con recursos propios y el resto con crédito bancario, lo que elevó progresivamente el endeudamiento. La firma sostiene que desde la pandemia disminuyó la incorporación de nuevos franquiciados, se redujo la rentabilidad de los locales y cayó el consumo, y que desde 2024 la recesión profundizó ese escenario, junto con el encarecimiento del crédito, el aumento de las tarifas, la ruptura de la cadena de pagos y las mayores exigencias de los proveedores. Terminó tomando nuevos préstamos para pagar salarios, impuestos y proveedores estratégicos, hasta llegar a un sobreendeudamiento que hizo «materialmente imposible» cumplir con sus obligaciones.
Un concurso que se repite
La historia tiene una ironía: Solo Empanadas ya había atravesado un concurso preventivo en 2009. Nacida en 1999, de la mano de Alejandro Correa Mesones, Pablo Fuentes y José Mario Remón, la cadena revolucionó el segmento con precios bajos y su recordada campaña de las empanadas bailarinas, que la convirtió en un fenómeno de marketing mucho antes de las redes sociales. Llegó a unas 50 sucursales, con proyectos para desembarcar en Ecuador, México y España, pero el boom perdió fuerza, la empresa original terminó en concurso y la sociedad que desarrollaba las franquicias quebró. Años después, la marca fue rescatada por Divaflo SRL.
Ahora, casi una década después de ese regreso, la empresa vuelve a recurrir a la Justicia para intentar evitar la quiebra. El juez fijó el 14 de septiembre como fecha límite para la verificación de créditos y otorgó plazo hasta el 1 de julio de 2027 para negociar un acuerdo con los acreedores durante el período de exclusividad. Si logra reunir las mayorías previstas por la Ley de Concursos y Quiebras, podrá reestructurar su deuda y seguir operando.