agosto 16, 2026

Sociedad

Un cohete de SpaceX impactará contra la Luna este miércoles: qué van a estudiar los científicos

Una parte de un cohete Falcon 9 de SpaceX, lanzado en enero de 2025, impactará deliberadamente contra la Luna en la madrugada del 5 de agosto de 2026 a una velocidad que ronda los 8.700 kilómetros por hora. El choque está previsto para las 06:35 UTC, es decir las 03:35 de la Argentina, las 01:35 de Colombia y Perú y las 00:35 de México. El evento no representa peligro alguno para la Tierra ni para las misiones actuales, pero ofrece una oportunidad científica inédita para observar en tiempo real cómo un objeto artificial impacta contra el satélite.

El cohete había cumplido su misión de enviar dos módulos de aterrizaje lunares comerciales en 2025 y quedó sin combustible para regresar o escapar al espacio profundo. Desde entonces permaneció a la deriva en una órbita inestable, hasta que la gravedad lo puso en rumbo de colisión lunar. Un estudio disponible en la revista científica arXiv detalla los preparativos de la campaña de observación y señala que las mejores condiciones de oscuridad se darán en América del Sur y en latitudes medias de América del Norte.

Un experimento controlado para calibrar modelos

Para los astrónomos, el impacto funciona como un experimento controlado. A diferencia de los choques naturales de meteoritos, cuyas variables son poco conocidas, en este caso se cuenta con información precisa sobre el peso, la velocidad y el ángulo del objeto. Las simulaciones prevén que el cohete excavará un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro y alrededor de cinco metros de profundidad, acompañado de una pluma de regolito que se elevará varios kilómetros sobre la superficie. El material expulsado multiplicará por 150 o 200 veces la masa del propio Falcon 9 y, aunque la mitad caerá de nuevo en menos de cinco segundos, algunos fragmentos livianos podrían permanecer en suspensión durante minutos.

El destello podría resultar demasiado tenue para verse a simple vista, pero la columna de polvo será visible durante decenas de minutos con telescopios adecuados. La NASA y el orbitador lunar Danuri, de Corea del Sur, tomarán imágenes de la zona antes y después del evento para analizar el cráter y el área de depósito del material eyectado. La experiencia también permitirá investigar la presencia de elementos específicos, como sodio o litio, liberados durante el choque, y estudiar cómo se propagan las ondas sísmicas en la Luna.

Basura espacial y huellas permanentes

El impacto liberará una energía equivalente a tres toneladas de TNT y dejará un cráter permanente cerca del cráter Einstein, próximo al borde occidental iluminado por el Sol. Es apenas el segundo caso registrado de un choque accidental de un cohete contra la Luna: en 2022, un segmento de cohete chino excavó dos cráteres en la cara oculta del satélite. Lo que sucede en la Luna, a diferencia de la Tierra, permanece allí durante miles de años; las huellas de los alunizajes del Apolo siguen visibles más de medio siglo después.

«La gravedad en la Luna es baja y no hay viento que disperse el polvo», explicó Benjamin Fernando, del laboratorio nacional de Los Álamos, quien animó tanto a profesionales como a aficionados a observar el evento. «Parte del motivo de nuestro interés en este evento es determinar el grado de peligro que suponen los impactos de escombros para los futuros astronautas», sumó. El caso también expone un vacío regulatorio: el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 establece que ningún país puede reclamar soberanía sobre el satélite, pero no existen normas precisas sobre gobernanza práctica ni protección ambiental del entorno lunar, ni un sistema equiparable al Patrimonio Mundial de la UNESCO. La colisión ocurrirá por casualidad lejos de sitios de valor patrimonial y de las bases planeadas, aunque deja en evidencia la urgencia de fijar criterios internacionales antes de que el aumento de misiones comerciales altere de manera irreversible la superficie lunar.