septiembre 15, 2026

Ciencia

Hallaron en la Patagonia huevos de titanosaurios y revelaron cómo los incubaban

Los titanosaurios, uno de los grupos de dinosaurios más grandes que existieron, enterraban sus huevos en nidos de tierra y vegetación para mantenerlos calientes en el sur de Argentina, según un nuevo estudio publicado en la revista Royal Society Open Science. El análisis de fragmentos de cáscaras hallados en la Formación Chorrillo, en Santa Cruz, indica que estos saurópodos aprovechaban el calor generado por la descomposición de plantas, una estrategia similar a la que usan hoy los cocodrilos.

La investigación, liderada por la Universidad de Calgary, en Canadá, y realizada en colaboración con científicos de Japón y Argentina, aporta pruebas de que estos gigantes podían reproducirse en latitudes altas, lejos de las zonas cálidas próximas al ecuador donde se había encontrado la mayoría de las puestas de titanosaurios hasta ahora.

Por qué no podían sentarse sobre sus huevos

El tamaño de estos dinosaurios impedía que incubaran las puestas como lo hacen muchas aves: algunos ejemplares alcanzaban hasta 25 metros de largo y podían pesar cerca de 75 toneladas, mientras que sus huevos tenían un tamaño similar al de una pelota de vóleibol. «La nidada sería una tortilla gigante», explicó la paleontóloga Darla Zelenitsky, de la Universidad de Calgary, al describir por qué estos animales no podían sentarse sobre los huevos sin romperlos.

Los científicos consideran que los titanosaurios depositaban los huevos y no permanecían junto a ellos durante el desarrollo embrionario, por lo que necesitaban otra fuente de calor. La respuesta habría estado en el propio nido: la materia vegetal en descomposición liberaba calor, tal como ocurre en los nidos que construyen hoy los cocodrilos y algunas aves megapodios.

La clave estuvo en los poros de la cáscara

El principal indicio surgió de la estructura microscópica de las cáscaras. Todos los huevos poseen poros que permiten el intercambio de gases para el desarrollo de los embriones, y el tamaño de esos canales varía según el lugar donde se encuentre la puesta. Los investigadores analizaron 255 fragmentos de cáscara de huevos fósiles identificados como Fusioolithus y encontraron que eran muy porosos, una característica compatible con la incubación bajo tierra. Zelenitsky explicó que, si esos huevos hubieran quedado expuestos, «habrían perdido agua y se habrían secado», con consecuencias fatales para las crías.

El sitio de anidación más austral conocido

Los fragmentos fueron descubiertos entre 2020 y 2024, a unos 322 kilómetros al norte del estrecho de Magallanes, en rocas del Cretácico tardío. Hace unos 68 millones de años el lugar se ubicaba entre los 55 y 60 grados de latitud sur, tan lejos del ecuador como la actual ciudad de Red Deer, en Canadá, aunque con un clima similar al de Nueva York en la actualidad. La ubicación convierte al yacimiento en la evidencia más austral de huevos de dinosaurio conocida hasta ahora. «Claramente pasaban tiempo en zonas de latitudes más altas, pero hasta ahora no se sabía si también anidaban allí», señaló Zelenitsky.

Un ecosistema completo y nidos del tamaño de una mesa

La Formación Chorrillo reúne restos de una llanura costera con dinosaurios herbívoros y carnívoros, aves, cocodrilos, tortugas, serpientes, ranas, peces, mamíferos, insectos y caracoles, entre ellos el Nullotitan glaciaris, un titanosaurio de hasta 25 metros de largo, y megaraptores emparentados de forma distante con los tiranosaurios. No se sabe con certeza qué especie puso los huevos hallados, aunque los huevos podían contener alrededor de cuatro litros de líquido y las crías nacían con un peso cercano a los cuatro kilogramos. Zelenitsky propuso que los nidos podrían haber sido montículos del tamaño de una mesa de picnic, lo que abre la puerta a que estos animales anidaran en grupos. El trabajo plantea además que la estrategia reproductiva pudo variar según la geografía: en España se hallaron huevos con cáscaras más delgadas, propias de puestas más expuestas al sol.