septiembre 17, 2026

Sociedad

Femicidio en San Juan: detuvieron al esposo de una aspirante a gendarme de 26 años

Camila Agustina Vecchiarello, de 26 años, fue encontrada asesinada el domingo al mediodía en un departamento de la calle Cordillera de Ansilta al 48, en la localidad sanjuanina de Barreal. Junto a ella estaba su esposo, Carlos Gonzalo Riveros, inconsciente pero con vida; fue trasladado al hospital municipal, recibió el alta horas más tarde y el juez de Garantías ordenó su inmediata detención como principal sospechoso.

Qué determinó la investigación

Según la reconstrucción, la pareja había llegado al departamento cerca de las 23 del sábado y alrededor de la 1.30 de la madrugada un vecino escuchó un grito de mujer. Los investigadores sospechan que ese fue el momento del ataque, una hipótesis que coincide con la estimación preliminar de la hora de muerte realizada por el médico legista. El informe forense determinó que la joven recibió al menos nueve heridas cortopunzantes que provocaron una hemorragia fatal, y también presentaba cortes en las manos, compatibles con maniobras de defensa. En la escena, los peritos encontraron una carta escrita a mano sobre la mesa del comedor, en la que Riveros pedía disculpas y hacía referencia a un intento de suicidio.

Quién era Camila

Vecchiarello era rosarina y había viajado a principios de año a San Juan para desarrollar su carrera en Gendarmería. Se instaló en Barreal y cursaba la formación en el Escuadrón local junto a Riveros, con quien empezó a salir este año —aunque se conocían de antes— y con quien se casó en un lapso de cinco meses. Estaba además a poco de recibirse de enfermera.

Su hermano Hernán la describió ante TN como la menor después de cuatro varones: «Era todo. La última hija luego de cuatro hijos varones. Fue nuestra muñequita». También destacó los lazos que había construido en poco tiempo en San Juan: fueron sus compañeras del Escuadrón las que se movilizaron para encontrar un contacto de la familia y avisar lo ocurrido, y vecinos y allegados marcharon para reclamar justicia.

Las señales previas

La familia había compartido tiempo con Riveros meses atrás, cuando la pareja viajó a Rosario durante la licencia de casamiento, y entonces no advirtió conductas de alarma. Con el paso de los meses aparecieron indicios que preocuparon al entorno, aunque ella nunca pidió ayuda de forma explícita. «Todos leíamos entre líneas que algo pasaba. Quisimos ayudarla de mil formas, pero ella no pudo pedir auxilio», sostuvo su hermano. Según su relato, una semana antes del crimen Riveros había quedado desestimado de la carrera de Gendarmería, un hecho que —a su criterio— incidió en lo ocurrido.

El padre y el hermano mayor de la joven viajaron a San Juan para reconocer el cuerpo y hacerse cargo de sus pertenencias. La familia espera ahora su traslado a Rosario para velarla en la ciudad donde nació.

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