Medio millón de argentinos vive con Alzheimer u otra demencia y la ley que crearía una política de Estado sigue frenada en el Senado
Alrededor de medio millón de personas viven hoy en la Argentina con Alzheimer u otra demencia, una cifra que podría duplicarse hacia 2050, mientras el proyecto de ley que convertiría la respuesta estatal en política permanente continúa sin tratarse en el Senado, luego de obtener media sanción en Diputados el 9 de octubre de 2025. El planteo corresponde a los neurólogos Facundo Manes y Ricardo Allegri, que publicaron un análisis en La Nación con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre. Según los especialistas, la demencia le cuesta a la sociedad argentina más de 2.500 millones de dólares al año, sin contar el impacto sobre las familias que absorben el cuidado y que muchas veces abandonan el trabajo para sostenerlo.
Qué es y cuándo empieza
Los autores remarcan que el Alzheimer no es una consecuencia inevitable de envejecer ni equivale a los olvidos cotidianos, sino una enfermedad neurodegenerativa, progresiva e irreversible, en la que dos proteínas —la beta-amiloide y la tau— se acumulan de forma anormal en el cerebro y dañan la comunicación entre neuronas hasta destruirlas. Ese proceso puede comenzar hasta veinte años antes del primer síntoma visible, de modo que cuando la memoria empieza a fallar de un modo que interfiere con la vida cotidiana ya puede haber años de daño acumulado.
Diagnóstico y tratamientos: qué cambió en los últimos cinco años
Hasta hace poco, confirmar el diagnóstico exigía estudios caros e invasivos. Hoy existe un análisis de sangre que mide de manera indirecta el daño cerebral a través de un marcador llamado p-tau217. Estudios presentados este año en la Conferencia Internacional de la Alzheimer’s Association (AAIC 2026), en Londres, mostraron que ese biomarcador predice deterioro cognitivo hasta una década antes de los síntomas. Los autores aclaran, de todos modos, que las guías siguen sin recomendar testear a personas sanas y asintomáticas, porque la precisión individual todavía es insuficiente y, sin un tratamiento preventivo aprobado, un resultado elevado no modifica la conducta médica. En materia de tratamientos, por primera vez existen fármacos —los anticuerpos monoclonales lecanemab y donanemab— capaces de enlentecer la progresión de la enfermedad en sus etapas más tempranas, aunque incluso en los sistemas de salud mejor equipados el acceso choca con estudios complejos, controles estrictos y una infraestructura de centros de infusión insuficiente.
La evidencia en prevención vino de la región
El estudio LatAm-FINGERS, el primer ensayo clínico armonizado y aleatorizado realizado en América Latina, siguió durante dos años a más de 1.000 adultos mayores en riesgo en once países de la región, entre ellos la Argentina. Quienes cumplieron un programa estructurado de cinco pilares mostraron mejoras cognitivas un 55% superiores a las de quienes solo recibieron recomendaciones generales. Esos cinco pilares son moverse todos los días, aunque sea una caminata de media hora; cuidar la alimentación, con más pescado, frutas, verduras y legumbres y menos azúcar y ultraprocesados; controlar una vez al año la presión arterial y el colesterol; entrenar la mente con lectura, juegos o el aprendizaje de algo nuevo; y sostener los vínculos sociales, ya que el aislamiento golpea al cerebro tanto como cualquier otro factor de riesgo. Según los autores, lo que cambia el pronóstico es sostenerlos en conjunto y a lo largo del tiempo, no de manera aislada ni esporádica.
Un plan sin presupuesto y una ley que espera
En febrero de este año, el Ministerio de Salud aprobó por resolución el primer Plan Nacional de Alzheimer y Trastornos Relacionados. Manes y Allegri lo consideran un paso valioso, pero señalan que la propia resolución aclara que «no genera erogación presupuestaria alguna»: no tiene presupuesto asignado ni continuidad garantizada más allá de la gestión que la dictó. Eso es lo que, según su planteo, vendría a resolver la ley frenada en el Senado, que convertiría ese plan en política de Estado con financiamiento, un consejo asesor con rango legal y la obligación de sostenerse gobierno tras gobierno. De acuerdo con Alzheimer’s Disease International (ADI), en la región ya cuentan con programas nacionales de demencia Chile, México, República Dominicana, Cuba, Costa Rica y Puerto Rico, y varios países más están en curso de tenerlos. La Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer (ALMA), miembro de ADI en la Argentina, viene reclamando esa política desde hace años.
